Tu hijo ha dejado
de ser un bebé, ya camina.
Su curiosidad le
lleva a explorar lugares, gente y cosas, parece nunca fatigarse.
Va y viene de aquí para allá buscando los límites de su mundo. Con
sus primeros pasos, inicia una nueva etapa.
Llegó el momento
de comidas con formas y texturas más variadas.
En un principio la nutrición de tu hijo dependía de un solo tipo de
alimento. Ahora, con la aparición de sus primeros dientes, quiere
convivir en la mesa y probar platillos que come toda la familia.
Esta etapa
constituye una de las más delicadas e importantes para tu pequeño.
Ha comenzado a desarrollas la necesidad de socializar con niños de
la misma edad, tratando de hablarles y de convivir, expande sus
habilidades motoras, comunicativas y sociales.