Debido a un incremento en la producción de hormonas, podrías sufrir
cambios de humor y súbitas ganas de llorar. No te sorprendas, ya que
es perfectamente normal.
¿Recordando sueños pero olvidando todo lo demás?
Como tu cuerpo está tan concentrado en la formación de tu bebé, tu
mente empieza a hacerte algunas jugarretas. Conforme tu nivel de
hormonas fluctúa, los sueños vividos y la incapacidad de
concentrarse debidamente son cosa común durante esos meses.
El hecho de que llegues a preocuparte sobre si tendrás a un bebé
sano también juega un papel importante dentro de tus pensamientos
durante este periodo.
Conforme se aproxima la fecha, tienes muchas
cosas en la cabeza. Estás definitivamente emocionada por tener a tu
bebé, pero también puedes estar preocupada por los dolores del parto
que se acercan, así como por tener un bebé sano y saber si podrás
ser una buena madre. Te sientes cansada de estar embarazada y estás
deseosa porque nazca tu bebé. Ninguno de esos sentimientos es
anormal.